Los aceites esenciales son verdaderos concentrados de las fuerzas vivificantes, calmantes y vigorizantes de la naturaleza. Tienen cualidades terapéuticas muy poderosas y por ello deben emplearse con moderación y precaución.
1. Los aceites esenciales que proponemos no deben ser ingeridos, ni aplicados sobre las mucosas y/o los ojos. Debemos mantenerlos alejados de los niños.
2. Algunos aceites pueden llegar a irritar las pieles sensibles (en particular los aceites denominados “picantes”). Se recomienda no aplicar los aceites puros sobre la piel, sino diluirlos previamente en aceite vegetal (almendra, avellana…). De manera general, aconsejamos que realice un ensayo de aplicación de un aceite en el pliegue del codo antes de cualquier utilización en sobre la piel.
3. Para una aplicación sobre la piel, no emplee más de 6 gotas. No olvide que los aceites esenciales son muy poderosos.
4. Algunos aceites son fotosensibilizantes (cítricos: naranja, petitgrain…). Después de la aplicación de estos aceites, no debemos exponernos al sol.
5. De manera general, desaconsejamos el uso de aceites esenciales para las mujeres embarazadas.
Un poco de historia…
Los aceites esenciales se han usado desde la an |