Salud cardiovascular y fitoesteroles
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de mortalidad e incapacidad en países industrializados. Estas enfermedades son mayoritariamente producidas por el aumento del nivel plasmático de colesterol, unidos a otros factores de riesgo.
La ingesta dietética en países desarrollados ha sufrido importantes variaciones. En líneas generales, hemos aumentado considerablemente el aporte de energía y, especialmente, el de grasas saturadas: lácteos, carnes, bollería, salsas, etc. Estas grasas elevan el colesterol total especialmente el LDL-c, colesterol malo que tiene tendencia a posicionarse en la luz de los vasos sanguíneos obstruyendo el paso de la sangre.
Los niveles altos de colesterol en la sangre pueden hacer que los vasos sanguíneos se vuelvan más estrechos y duros, desarrollándose la placa de ateroma (arterioesclerosis).
Los fitoesteroles son esteroles de origen vegetal presentes en las legumbres, los aceites de semillas (soja, girasol, maíz), frutos secos (almendras, sésamo), verduras y frutas. Su estructura química es muy similar a la del colesterol humano.
Se ha planteado la idea de que la diferencia estructural en la cadena de los fitoesteroles con el colesterol es responsable de los particulares efectos hipocolesterolémicos.
Los fitoesteroles compiten con el colesterol uniéndose a las micelas, que los transportan para que sean absorbidos en las células intestinales. Los fitoesteroles tienen mayor afinidad a estas células que el colesterol humano, inhibiendo la absorción intestinal y siendo excretados por las heces.
Existen evidencias clínicas sobre estudios realizados en humanos que han demostrado cómo el uso de fitoesteroles reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular y la placa de ateroma. |