La falta de agua es la causa número 1 de fatiga diurna. Un descenso de tan sólo un 2% de agua en el cuerpo puede causar pérdida momentánea de memoria, dificultad con las matemáticas básicas y problemas al enfocar la vista sobre una pantalla de ordenador o sobre una página impresa.
Cuándo beber agua
Si consumimos agua en grandes cantidades durante o después de las comidas, disminuimos, al diluir los jugos gástricos, el grado de acidez en el estómago. Esto puede provocar que las enzimas que requieren un determinado grado de acidez para actuar queden inactivos y la digestión se ralentice.
También, si las bebidas que tomamos con las comidas están frías, la temperatura del estómago disminuye y la digestión se ralentiza aún más.
Como norma general, debemos beber en los intervalos entre comidas, entre dos horas después de comer y media hora antes de la siguiente comida. Está especialmente recomendado beber uno o dos vasos de agua nada más levantarse. Así, conseguimos una mejor hidratación y activamos los mecanismos de limpieza del organismo.
Necesitamos 1 litro de agua al día como mínimo, de los que, aproximadamente la mitad, los obtenemos de los alimentos. La otra mitad debemos conseguirla bebiendo.
Cuidado con el café y el alcohol, ya que tienen un efecto deshidratador.
A fin de mantener nuestro cuerpo en forma, deberíamos beber una media de 2 litros de agua al día en forma de agua, té o zumos sin azúcar.
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