El desayuno es una de las comidas más importantes porque aporta los nutrientes y la energía necesaria para comenzar el día. Debe ser adecuado en nutrientes.
-Fuente de minerales: hierro, calcio, potasio y fósforo principalmente
-Fuente de vitaminas del grupo B para activar el metabolismo
-Fuente de proteínas, para reparar las estructuras corporales dañadas el día anterior
-Fuente de hidratos de carbono para tener energía
-Fuente de fibra para ayudar a depurar a nuestro organismo de desechos
-Fuente de líquidos para eliminar las toxinas generadas durante la noche
El tentempié de media mañana
Tiene que contener un aporte adecuado de proteínas, hidratos de carbono y tener un contenido calórico adecuado.
La comida tiene que ser variada y equilibrada
Primer plato:
Verdura, ensalada, sopa, puré, crema o revuelto de verduras.
Segundo plato:
Carne, pescado, marisco, huevo.
Plato único:
Legumbre, arroz, pasta
Pan integral, fruta o lácteo, vino (adultos) o agua.
La merienda:
Varía mucho si hablamos de adultos o de niños.
Los adultos deben preocuparse de elegir alimentos no muy calóricos, pues el día está llegando a su fin y el metabolismo se prepara para el descanso de la noche. En cambio, los niños y las personas muy deportistas todavía tienen mucha actividad por delante.
Adulto: lácteo, fruta o cereal.
Niño: bocadillos, sándwiches, lácteos, cereales de todo tipo, frutos secos y frutas.
La cena:
La cena debe ser más ligera que la comida.
Sopas, verduras, purés, ensaladas, pescados, huevos, carnes magras, revueltos de verdura y quesos frescos. |